David Green fue tan grande como quiso ser

David Green fue tan grande como quiso ser
26/01/2022
David Green es seguramente el pelotero más talentoso en la historia del beisbol nicaragüense. Tenía todo para llegar a ser una súper estrella de las Grandes Ligas, tanto así que fue comparado con el inmortal boricua Roberto Clemente, y de acuerdo a reportes de la época, 1980 y 1981, para ser más precisos, era considerado por varios entendidos como el prospecto número uno del mundo. Sin embargo, por alguna razón que nadie conoce con certeza, Green no llegó a ser el “monstruo” que todos proyectaban, aunque él se sentía satisfecho de lo que consiguió en su carrera.

David Alejandro Green Casaya falleció este martes 25 de enero en Estados Unidos, en donde vivía tras convertirse en atleta profesional. De 6’3 de estatura, fuerte, veloz, ágil, hábil y todas las cualidades que se puedan reunir para jugar al beisbol, Green las tenía todas. Parece una exageración, pero así era. En esta época en la cual tenemos acceso a toda la información, Green sería visto como un súperman con ese diagnóstico que se tenía de él.

Llegó a las Grandes Ligas con 20 años de edad, un año después que conectó 13 dobles, 19 triples y 8 jonrones en Doble A. Firmó con los Cerveceros de Milwaukee y debutó en Ligas Menores en 1979, enviado de un tiro a Clase A fuerte, saltando varias categorías como prueba de su talento.

Después de su monstruosa temporada en Doble A, en apenas su segundo año como profesional, los Cerveceros tuvieron que sacrificarlo para seguir en la contienda por el título de la Liga Americana e involucraron a Green en un sonado cambio con los Cardenales de San Luis, cuyo mánager, White Herzog, no dudó en decir que el centro del cambio fue el nica. “Uno puede ser ciego y ver que Green es el mejor prospecto del beisbol”, dijo Herzog.

Green debutó en el Big Show el 4 de septiembre con el uniforme de los Cardenales después de reunir 26 dobles, tres triples, 10 jonrones y 23 robos en 106 juegos en Triple A. Tardó 16 turnos en dar su primer hit, que lo logró frente a Luis Tiant, pero nadie estaba desesperado. Era un diamante que estaba siendo pulido y tarde o temprano brillaría, creían todos.

Green no llegó a ser una estrella de las Grandes Ligas. No llegó a ser lo que todos querían que fuera, pero él mismo se encargó de decir después que estaba contento con lo que había logrado en su vida. Muchas veces creemos que los atletas son muñecos de video juego que los podemos manipular o manejar a nuestro antojo, pero en realidad son personas con sus propios pensamientos y aspiraciones, y quizá David no estaba obsesionado con la grandeza, sobre todo después de la muerte de su papá, Eduardo Green, quien era su ídolo y alguien demasiado influyente para él. También luego sufrió una fuerte lesión que probablemente mermó algunas de sus habilidades, como la velocidad de piernas.

Estuvo en las Mayores de 1981 a 1987 con algunas interrupciones y jugó con San Luis y San Francisco. Estuvo en la Serie Mundial de 1982 frente al equipo que lo firmó, Milwaukee, y ayudó a los Cardenales a conseguir la corona. Su carrera en la MLB fue de 489 juegos, con 374 hits, incluyendo 48 dobles, 18 triples y 31 jonrones, más 168 carreras anotadas y 180 carreras impulsadas, junto a 68 robos de bases.

Hubo temporadas en la que mostró destellos de grandeza. En 1983, con 22 años de edad, bateó para .284 en 146 partidos, con120 hits, de ellos 14 dobles, 10 triples y 8 jonrones, más 52 anotadas, 69 remolques y 34 robos.

Fue campeón de bateo en la Liga Mexicana en 1981 con Ciudad Obregón, All Star en Serie del Caribe en 1985 con los Tigres de Licey, de República Dominicana, y también con participación en el beisbol japonés. Antes del saltar al profesionalismo debutó a los 16 años de edad en el beisbol superior nicaragüense en 1976 con la UCA y en 1978 bateó .398 con la cifra récord para nuestro beisbol de 156 hits y además pegó 20 jonrones, y ese mismo año estuvo con la Selección Nacional en el Mundial de Italia, con promedio de bateo de .310 y líder del equipo con 10 carreras anotadas. Tuvo una gran carrera que cualquiera se sentiría orgulloso. Lo que muchos lamentan, es que tenía el talento para hacer una carrera como nadie la ha tenido en la historia de nuestro país. Sin embargo, lo más importante es que el propio Green se despidió del mundo contento con lo que hizo.